Aquí el tamaño no importa

 

El peligro de padecer cáncer de mama es igual para todas. No importa si tus pechos son grandes o pequeños, de una forma u otra. Debemos ser consciente de nuestro cuerpo y palparnos ante el espejo.

Reduciendo los riesgos de cáncer de mama

Múltiples estudios coinciden en que el 75% de los casos de cáncer está en nuestras manos prevenirlos con unos hábitos de vida saludables. Un porcentaje demasiado alto, ¿no os parece? ¿Tal efecto ejercemos nosotros y tan importante es nuestro rol en la aparición de tumores? Pues sí, efectivamente. Bien es cierto que hay otros casos en los que la genética tiene un papel el cual nosotros no podemos controlar y nos juega malas pasadas. Sin embargo, en la otra mayoría de los casos sí que podemos actuar nosotros y, de alguna forma, se podría decir que podemos “prevenir” o, mejor dicho, reducir el riesgo de que aparezca una patología maligna.

Conociendo un poco más sobre este problema, es importante saber que es un término muy amplio que abarca más de 200 tipos diferentes, cada uno de ellos con características particulares que, en algunos casos, son completamente diferentes al resto de otros tumores, con sus causas, su evolución y su tratamiento específico. No obstante, debido que el 19 de octubre se celebra el día mundial contra el cáncer de mama, aprovecharemos para conocer un poco más sobre él. Cabría destacar que es el más común en mujeres a nivel mundial; en 2015 fue el cáncer más diagnosticado en España representando casi el 30% del total de tumores malignos calificados entre el género femenino. De hecho, actualmente se estima que 1 de cada 8 mujeres lo padecerá a lo largo de su vida.

¿Qué podemos hacer nosotros para reducir riesgos? ¿Qué hábitos deberíamos modificar?

Pues bien, empecemos por la alimentación, algo que todos hacemos y que, dependiendo de cómo lo hagamos, podrá ser un factor de riesgo o un factor protector. De hecho, según informa la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), se ha concluido que con una “dieta mediterránea” se puede reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama hasta en un 30%. Esto quiere decir, una dieta con alto consumo de vegetales, legumbres, frutas, pescado, patata y aceite de oliva. No obstante, por otro lado, también se ha comprobado que un elevado consumo de productos grasos, carne, dulces, bebidas calóricas y un bajo consumo de cereales son factores predisponentes que aumentan el riesgo de sufrir esta afección

Se ha demostrado que el alcohol y el tabaco incrementan el riesgo de padecer neoplasias . De hecho, en el caso del tabaco, éste está relacionado con la aparición de 11 tipos de cáncer diferentes, por lo que una buena reducción del riego sería eliminar radicalmente ambas sustancias.

Por último, pero no menos importante, la práctica de actividad física de forma regular también contribuye a disminuir el riesgo de adquirir varios tipos de cáncer; en el caso del de mama, se ha estimado que conlleva una reducción del 20-40% del riesgo.

A pesar de estos consejos, es importante hacer hincapié en que la posibilidad de curación cuando la enfermedad se detecta en etapas iniciales es muy alta, por lo que es fundamental que se acuda al médico para las pruebas de detección precoz cuando corresponda y, especialmente, si ya ha habido antecedentes en la familia puesto que el factor genético, como se ha dicho anteriormente, es algo que no podemos controlar.

Así pues, una vez conocemos más sobre cómo disminuir estos riesgos y sabiendo que tenemos las herramientas necesarias para ello, ¿por qué no nos animamos y empezamos desde ya?

#TODOSSOMOSROSA 

 

 

By Paloma Fortes. Dietista – Nutricionista

 

 

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